miércoles, 27 de junio de 2012

Voto en México

Este domingo se define la competencia por la presidencia del país. Ha sido una carrera entre dos diferentes proyectos: el neoliberal, abrazado explícitamente por las (escasas) propuestas de PRI, PAN y Nueva Alianza, pero sobre todo por su trayectoria en el ejercicio del poder, claramente de corte antipopular y de entrega de bienes públicos a manos privadas; y por otra parte, el proyecto neokeynesiano de Andrés Manuel López Obrador. El primer proyecto representa la continuidad de una política económica adversa al interés desarrollista y un afianzamiento de la cúpula del poder que ha fortalecido a los poderes fácticos (grandes empresarios, medios masivos de difusión). El proyecto de López Obrador implica la potencialidad de reorientar el rumbo de la nación, con base en un proyecto que rescata elementos keynesianos al priorizar la reactivación productiva con base en el gasto público, lo que incrementaría la demanda agregada y reactivaría el mercado interno. Es un acierto de López Obrador su diagnóstico de que la inseguridad se deriva de la injusticia, y ésta a su vez de la desigualdad. Favorecer políticas públicas para la movilidad social ascendente (es decir, que los pobres dejen de serlo y las golpeadas clases medias mejores), representa la mejor forma de resolver estructuralmente los problemas de inseguridad y violencia, lo que claramente no se ha logrado combatiendo las balas con más balas, dejando una secuela gravísima de más de 60 mil muertos.
En el proyecto de López Obrador, pesa, más que su simple figura, golpeada por los poderes fácticos, el gabinete propuesto. En este sentido es muy importante subrayar que se trata esencialmente de un gabinete independiente de las cúpulas partidistas. La presencia de políticos perredistas, petistas o del movimiento ciudadano es prácticamente nula. Se trata de gente que lo ha acompañado, y de figuras destacadas en el ámbito educativo, científico y cultural. Sólo Marcelo Ebrard está netamente ligado con trayectorias políticas francas. En particular, destaco la presencia de Juan Ramón de la Fuente, quien hizo un papel muy digno como Rector de la Universidad Nacional, así como la presencia de René Drucker, connotado científico mexicano, encargado de la difusión de la ciencia en la UNAM, y Elena Poniatovska, respetada escritora y periodista. A ellos es fundamental sumar la figura de Rogelio Ramírez de la O, economista preparado y consultor de firmas importantes. El proyecto de López Obrador, así, hace una apuesta por el desarrollismo, y tiene en los miembros de un gabinete independiente y preparado, los muros de contención necesarios para evitar políticas "populistas". Además, sólo él puede oponerse en verdad a los poderes fácticos; esto es evidente ya que, ¿por qué se oponen estos poderes al proyecto de López Obrador? No es un accidente. Porque él representa el fin de sus privilegios y de la corrupción que los alimenta.
El proyecto neoliebral, además de haberse desgastado enormemente en casi 30 años de fracaso, tiene representantes mediocres en las figuras de Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota o Gabriel Quadri. Ellos tres implican la continuidad de una política que ha hundido al país en el atraso. Peña es un sujeto muy ignorante, con una preparación gris y de nula capacidad reflexiva. Es un producto de la mercadotecnia y su único activo es la imagen fabricada desde Televisa. Hay documentación sólida en este argumento, en la obra del periodista Jenaro Villamil y en los expedientes publicados en el diario inglés The Guardian. Es un candidato que representa el regreso del PRI, el retorno al autoritarismo, la corrupción, la narcopolítica. Peña representa auténticamente una regresión histórica.
Vázquez es una señora que ha explotado de forma frívola el discurso feminista. Creyó con torpeza que sólo por ser mujer iba a lograr el respaldo de las mujeres. ¡Vaya error! El asunto no es de género, es de capacidad. Y claro que México puede tener una mujer, pero una mujer preparada, capaz y honesta. No es el caso de Vázquez. Su campaña ha sido de una superficialidad pasmosa; las ocurrencias como bandera es un insulto al electorado. En la desesperación de su fracaso, recurrió a Antonio Solá, el asesor español que ideó la guerra sucia en 2006 para relanzar la campaña que incentiva el miedo, el odio y el rencor, en aras de denostar a López Obrador. Esto no es nada cristiano, por lo que se evidencia la gran hipocresía de la cúpula del PAN. Vázquez no puede ocultar el fiasco del calderonismo, y tratar de desmarcarse del sexenio sangriento es inútil. Ostentarse como "diferente" es una ofensa a la inteligencia, y una medida demagógica sin sustancia.
Gabriel Quadri es una caricatura. Un personaje farsante, arrogante, mentiroso. Apela a su condición "ciudadana", desmarcándose de "los políticos de siempre", cuando él se adhiere a una política de siempre: corrupta, manipuladora, ladrona y chantajista como Elba Esther Gordillo. Con una arrogancia incapaz de sostenerse en conocimiento, Quadri hace el ridículo al ostentarse como un tipo con ideas. En realidad su discurso es vacío, y decir "soy liberal" es muy poco original. No vale la pena dedicarle más espacio.
Por lo anterior es decisivo que los mexicanos votemos con libertad y conciencia; que hagamos una evaluación que rebase la inmediatez de las promesas de campaña, y reflexionemos sobre cómo nos ha ido en estos 30 años de neoliberalismo. El voto útil es aquel que contribuye a cambiar la trayectoria del país, eso implica votar por López Obrador, lo demás, es engañarse dentro de tres posturas que representan más de lo mismo.

5 comentarios:

Julio C dijo...

Andrés Manuel López Obrador, que no sea devorado por el poder oscuro de los sicarios internacionales. Aquí, en Perú, se pensó erradamente que Ollanta Humala seguiría una política nacionalista, que en verdad viera por los intereses del Perú, pero solo es un siervo más del sistema neo-liberal internacional, convirtiendo a nuestra nación en un pequeño latifundio del Nuevo Orden Mundial.

Anónimo dijo...

de seguro que la prensa está a favor de la extrema derecha

Zaratustra Da Vinci dijo...

I do not think that Latin America or the world, have a nice future.

Salvador Núñez Ureta dijo...

Ganó la derecha. Por eso no creo en la democracia.

Mario Humberto Hernández López dijo...

La prensa, en concreto la televisión, impuso el fraude, crearon la idea sin que se hubieran cerrado las casillas de que Peña, o sea el PRI, ganó. Los falsos oponentes también de derecha, Vazquez y Quadri se apresuraron a declararse derrotados y presionaron a López Obrador a convalidar el fraude. El narco metió las manos, sobornó y presionó a punta de pistola. Que esto se sepa en el mundo!