Han pasado varios días y tal afirmación ahora se desmorona ante mi lógica, y es que el fracaso no debería ser motivo para reírse de lo que nació como un sentimiento opalescente para elevar el amor a los límites de lo mágico. No por haber fracasado en mi hogar ahora tengo el derecho de mirar a las uvas de matrimonio y decir que están muy verdes, o poco apetitosas, simplemente fracasé, no tuve la sabiduría y el instinto necesario para llevar las decisiones de hogar hacia el éxito. Mi consejo para los casados: No descansen en el deseo de crear un hogar digno y feliz para sus hijos, no se divorcien.
Estoy lejos de mis hijos, y muchas de las cosas que soñé para ellos ya no podrán ser, tal vez lleguen cosas mejores, pero ya no estaré al lado de mis hijos para celebrarlo. De pronto soy un extraño para el hogar que formé, un enemigo para la tranquilidad de mi ex –esposa, un motivo de tención para mis propios hijos, un recuerdo indeseado para sus parientes, y un buen motivo para cambiar de vereda y guardar silencio ante el saludo que ahora no es necesario, y que hasta incomoda como el piquete nocturno de un mosquito.
Si no me reventé la tapa de los sesos con un balazo fue porque aprendí, varios años atrás, a ser feliz por el solo hecho de existir, de encontrar placer en el simple hecho de pensar y experimentar lo cotidiano como algo nuevo, y es por esos motivos que me atrevo a seguir de curioso en este valle de lágrimas, de reír entre mis sollozos por las graves ausencias.
El matrimonio es algo hermoso, y por desgracia no supe valorarlo a su debido tiempo. Ahora debo aprender a degustar de mi soledad, como un perro que lame sus propias heridas después de una pelea para hallar consuelo y alivio a su dolor.
Salvador Núñez
5 comentarios:
¡Fracasado! jajajaja, ¡Fracasado! muere mierda, ateo concha de tu madre, bien hecho, y ahora que todo te vaya peor.
No por la tristeza que me embarga ahora voy a creer en Dios.
Que yo sepa también hay creyentes que no duraron en su hogar, y creo que no tuvo nada que ver el ser devoto o no creyente, son cosas que pasan y hay que ser estoico, con algo de buen humor.
¿y no has pensado en volver a casarte?
Si lo he pensado, y la respuesta es: no debo hacerlo otra vez, tengo casi 40 años y debo generar un estado de vida adecuado para mi vejez, estoy solo y ya no soy joven.
Que pena tu comentario anónimo, pero lejos de morir Salvador va ha vivir y no como tú que estas destinado a pasar al olvido como uno mas de los tantos borregos que siguen el sistema, sino como alguien que pasara a la historia y que nadie lo olvidara el fracasado eres tú y todo lo que se desea regresa como ley universal. Saludos y que te vaya como te mereces.
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