jueves 8 de septiembre de 2011

El aburrimiento como condena

—"...Me voy a tirar un balazo en la sien" —Es así como se despidió mi amigo Felipe, cerrando con eso la catarata sorda de su vida. El dinero que consiguió después de 30 años de arduo trabajo, la bella mujer de ojos ámbar, sus hijos profesionales, la casa luminosa y llena de recuerdos, nada de eso era motivo para ser feliz y agradecido por la vida. —Y como así te dio tan extraña enfermedad —le pregunté. —Ni yo mismo lo se —contestó —"Creo que sería absurdo hacer una escalera al infierno desde los momentos más felices hasta los más grises y fríos. ¿Curioso no? Yo veo al infierno como una catedral de hielo. Eso del cachudo colorado siempre me causó hilaridad. El paraíso  es para los que joden sanamente, mártires farsantes, ascetas fracasados, y demás hombres que aparentan virtud, pero a mi solo me ha quedado la virtud de salir a la calle antes de pelear contra todos los fantasmas que habitan esta casa".

Su mirada no tenía la expresión de un viejo amargado, pero si de hastío, ese gesto que revela el "síndrome de sequedad en el alma". No me atreví a darle mi diagnóstico, sequedad de alma, porque estaba claro que yo solo era un radio escucha del infierno, un testigo de la nada sin derecho a debate alguno. Me atrajo la minuciosidad con la que me compartía su café colombiano, pero su boca delgada como el orificio de una alcancía inhibían las ganas de comentar el aroma del café. —¿No será que el aburrimiento es contagioso? —me pregunté. Y es que todo en él era aburrimiento; algo así como rezar el rosario sin fe, maquinal memoria que desinteresadamente ametralla con palabras al silencio.

Bostecé tres veces antes de que cantara el gallo, algo así como una negación a sus enseñanzas. —Al que madruga dios le ayuda —dije con claros síntomas de embrutecimiento de trasnoche. —Chau Felipe. —Y él de manera lánguida, como perro galgo de 15 años, me dijo: "Un día de estos me voy a tirar un balazo en la sien. Adiós Salvador, que te vaya bien"

6 comentarios:

Raul Rentero dijo...

guau, me encantó tu relato... bien compuesto y profundo, enhorabuena
saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com
RAUL
P.D. Por aquí no nos aburrimos, por ahora, jajaja

David C. dijo...

del primer párrafo me gusta ese ritmo intenso y galopante.

Salvador Núñez Ureta dijo...

Mi oficio es el de pintor, no de escritor, sin embargo me fascina emplear la palabra para expresar lo que siento, sobre todo de lo vivido.
Uno puede estar 25 años trepado en un gran árbol, pasar el resto de la vida en un cuarto tapiado, o jugar todo el día ajedrez con niños hiperactivos, y sin embargo estar agradecido por el solo hecho de existir y respirar. Ese era mi propósito al escribir sobre el "aburrimiento".

Eastriver dijo...

¿De quién es esa maravilla que acabo de leer? Espero respuesta.

Salvador Núñez Ureta dijo...

Salvador Núñez Ureta. Un pintor, solamente eso.

Anónimo dijo...

Dios te ha dado mucho talento.