sábado, 23 de febrero de 2013

sábado, 15 de diciembre de 2012

Videoblog 4. Política fiscal de Peña

miércoles, 5 de diciembre de 2012

México y el regreso del PRI

Los triunfadores

jueves, 8 de noviembre de 2012

¡Dejen de joder a Jesús! - Reflexiones de un ateo.

Soy un convencido de que Dios no existe, al menos como se le describe en la Biblia y otros libros similares. Pero si creo que es muy probable que Jesús haya existido, no como Dios hacedor de milagros, pero si como hombre sensible y soñador. No multiplicó el pescado, pero lo compartió todo. No curó a los enfermos, pero les dio una esperanza, las bienaventuranzas (y en esos tiempos no quedaba otro consuelo ante la brutalidad del Imperio Romano). No era le verdad, pero deseaba de todo corazón la paz y la solidaridad entre todos los habitantes de este dado roído llamado Tierra. No resucitó en carne, pero su mensaje de amor es inmortal. Tampoco fue el rey de este mundo, pero es el rey de un posible mundo futuro, en el que el dinero y la mezquindad dejarán de ser la savia inmunda de la actual sociedad.

Así que no jodan a Jesús hombre, perdonen sus delirios de grandeza, que en verdad eran delirios por un mundo mejor. Valoren a ese hombre que enseñó lo que era la consecuencia de ideas, y no olviden que los que tomaron su nombre en vano fueron los mismos que le dieron muerte a su mensaje de renuncia y entrega total para con los demás. Él era el rey de los pobres, de los olvidados, y jamás, de vivir, hubiera ido al vaticano. Tampoco lo verían pidiendo dinero entre gritos y muecas propias de un farsante de protesta o reforma. Él era verdad, honor, perseverancia, fe, humildad, decencia y valor.

Jesús es el rey de este ateo, que es pintor y amante de la vida, lleno de errores, pero reconocedor y modesto ante los grandes de la historia de la humanidad. Y por último: ¿Acaso don Quijote es menos por ser de novela y no de la vida real? El mundo imaginario es tan valioso como el real, y eso lo saben tanto los inventores de toda ciencia como los artistas.

Ser ateo no significa ser inmoral, ni indiferente ante los menos afortunados. Y debería ser una forma de pensar que es deber amar sin esperar una recompensa en el más allá. Eso si es meritorio y útil.

Veo con preocupación que muchos ateos usan la negación de Dios para olvidar toda moral, tomando posturas darwinianas y de eugenistas aficionados, dando por descontado que hay que destruir a los débiles, y ahí le meten a Nietzsche haciendo una ensalada de lo más vomitiva.

Lo ideal creo que debe ser la racionalización de la geopolítica, la planificación familiar, el trabajo genético para evitar enfermedades o malformaciones, la correcta distribución de la energía y recursos, la eliminación del dinero y la especulación financiera, reemplazar la democracia por la meritocracia, y de una vez decirle al mundo cual es la verdad de todo, que es tan terrible que muchos han muerto por decirla.

Salvador Núñez.